
Los presos no tienen seguridad de que no sufrirán un incendio.
El ambiente en la granja penal de El Porvenir, Atlántida, no dista mucho de los demás 23 centros penitenciarios del país. A ocho años de una de las mayores masacres que han marcado los penales de Honduras, en la granja aún existe el peligro de que 457 presos encuentren la muerte -encerrados ya sea por impunidad o por haber violado la justicia- debido al frágil sistema penitenciario.
A raíz de la tragedia en el penal de Comayagua, los bomberos inspeccionaron las instalaciones de El Porvenir y del barrio Inglés de La Ceiba encontrando que los privados de libertad viven bajo la amenaza diaria de morir producto del deteriorado sistema eléctrico.
“En ambos centros penales no existen sistemas de protección contra incendios, no tienen extintores, detectores de humo, hidrantes, los edificios no están señalizados para evacuación, ni hay salidas de emergencia ya que solo existe una vía de ingreso que es de salida también”, detalló Wilmer Guerrero, del Cuerpo de Bomberos de La Ceiba.
En la inspección se encontraron tomacorrientes que han sufrido cortocircuitos, los cuales tuvieron que cambiarse para evitar incidentes similares posteriormente. “Cada una de las bartolinas tiene demasiado material inflamable, los camarotes son de madera y el cielo raso de masonite lo que provocará que el incendio se propague más rápido”, explicó Guerrero. Los bomberos agregaron que se deberían instalar rociadores en las bartolinas, sobretodo en las más pobladas.
Además hallaron en las inspecciones 32 aires acondicionados en el presidio del barrio Inglés; mientras en la granja penal de El Porvenir existen diez y algunos sin las conexiones adecuadas. Esto puede provocar un cortocircuito y atentar contra la vida de los presos.
Los técnicos de la regional de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, Enee, aseguran que los sistemas eléctricos en los centros penales no están tan mal, pero hay recomendaciones que se deben ejecutar lo más pronto posible.
“Uno de los problemas es que en muchos lados hay estufas hechizas por lo que se debe identificar un área específica para la cocina y evitar cualquier probabilidad de incendio”, dijo José Luis Cano, jefe de distribución de la Enee.
Agregó que los circuitos de transferencia de la Enee están al alcance de todos, por lo que se debe tomar medidas y ubicarlos en un lugar más seguro. Además, se evalúo si los transformadores en los presidios están sobrecargados o no. Las instituciones esperan poder entregar el informe la próxima semana que identifiquen los problemas y las recomendaciones para que puedan ser solventados.
A pesar que existe un código de seguridad humana, creado por la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego, el Cuerpo de Bomberos busca seguir las normas estipuladas para reducir las probabilidades de un incendio, en la mayor parte de las instituciones no se cumple con ellas.
Por Yasmira Locandro
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