Un hogar de amor para los ancianitos

En los pasillos del hogar de ancianos Divina Providencia se ve a diario personas de la tercera edad, adultos mayores de los cuales muchos están lúcidos.

En los pasillos del hogar de ancianos Divina Providencia se ve a diario personas de la tercera edad, adultos mayores de los cuales muchos están lúcidos.

La mayoría pregunta por sus familiares, algunos ya perdieron la esperanza de verlos, otros se sienten bien con el afecto de personas desconocidas con las que poco a poco han hecho amistad y que ahora suplen el cariño que no les dan sus familiares.

El personal que los atiende de forma permanente se esfuerza en suplir sus necesidades que van desde alimentación hasta  atenderles en sus cuidados personales, pues algunos están como en la edad de la infancia en la que se requiere de amor, paciencia y hasta ciertos momentos de una amplia tolerancia.

“Nos tratan muy bien, no me puedo quejar, mi familia me dejó aquí pero doy gracias a Dios porque no me falta  nada”, dijo uno de los ancianos.

“La edad es un factor que influye para que tengan algunas complicaciones  pero el personal hace todo lo posible para que estén bien, cuando sabemos que hay casos en los que  se presentan enfermedades urgentes se llevan al hospital”, dijo María de La Cruz Flores, responsable del centro.

Añadió que lamentablemente muchos familiares los dejan en el olvido, a tal grado que pasan los meses y no llegan al centro para saber cómo están.

“Si hablamos de familiares,  hay quienes  ni vienen al sitio, algunos lo hacen de vez en cuando, pero gracias a Dios hay personas  de instituciones, iglesias y universidades que periódicamente vienen al lugar”, comentó Flores.

Por Pablo Zapata

 

 

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