
Jugadores de diferentes categorías del club La Merced posan en su propia cancha antes del entrenamiento del pasado jueves bajo la dirección técnica de don Eulogio Palacios.
Satuyé. Para todos era una tarde de un miércoles cualquiera. La suave brisa vespertina alentaba el entusiasmo de los pequeños futbolistas que corrían a la bonita cancha que, como un sueño, tenían ante sus ojos.
Son niños de ocho, 10 y hasta 12 años que sueñan con crecer y convertirse en figuras del fútbol. Detrás de ellos, una figura conocida, muy familiar en el fútbol y en las polvorientas canchas abiertas que durante años ocupó para transformar a sus hijos y a muchos otros jóvenes grandes estrellas del fútbol.
Son los pequeños jugadores del club La Merced cuando llegaban a la cancha sintética del complejo deportivo Wilson Palacios para una sesión de práctica con su entrenador don Eulogio.
¡Qué lujo!
Muchos de los chicos nunca soñaron con pisar una cancha sintética y se sienten en ella como el mar en la cálida arena.
“Sí, estamos agradecidos con Dios por permitirnos tener nuestra propia cancha. Aquí, ellos son felices y hago más tranquilo mi trabajo”, nos dice donde Eulogio, mientras sigue con la vista los movimientos de sus pequeños. Detrás quedaron los días y años de amargura y tristeza que le tocó pasar desde la época en que decidió convertirse en formador de valores.
Hoy, sus hijos encabezados por Wilson Mago Palacios le han devuelto parte de lo que él hizo para convertirlos en estrellas del fútbol, abriendo el más moderno complejo deportivo de la ciudad, con canchas modernas y, en el futuro, un edificio de cinco plantas que funcionará como hotel para albergar delegaciones deportivas.
“Sufrí muchas vergüenzas y humillaciones. Me corrían de las canchas donde trabajaba con mis muchachos. Trabajábamos en un área verde de la cancha de El Sauce y nos corrieron de ahí, nos cerraron la cancha D’Antoni, nos corrieron de la cancha Suyapa. Nos teníamos que ir a la playa con tremenda dificultad para preparar a los muchachos, pero gracias a Dios hoy nos sentimos bendecidos por tener nuestra cancha. De aquí nadie nos va a correr”, dijo, nostálgico, el técnico.
Hoy, don Eulogio no tiene una cancha, sino tres, donde hacer lo que más le gusta. Una grande, la principal, con medidas de Fifa, inaugurada recientemente con un encuentro de “estrellas”. Hay dos con medidas más cortas para fútbol 9.
“En las canchas ya casi está todo terminado. Es la primera etapa del proyecto que incluye un edificio principal totalmente equipado con gimnasio, salas de conferencia y todo lo necesario; funcionará como un hotel deportivo. Vamos a tener dos piscinas, una de ellas olímpica. Todo está bien diseñado”, explicó don Eulogio, quien se manifiesta orgulloso de esta gran obra de sus hijos.
“Ellos con su trabajo hicieron posible esto. Todos tienen su parte y me siento orgulloso de lo que han podido hacer”.
El club La Merced es de los pocos que pueden darse el lujo de tener las comodidades de una cancha propia; podrá ser utilizada por otros equipos y organizaciones que quieran promover ahí sus espectáculos, mediante un contrato de alquiler.
“Nos vamos a reunir estos días con Wilson y los demás muchachos para acordar precios y todo lo relacionado con el alquiler de la cancha”, dijo don Eulogio.
Por Mario Fuentes
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- Jugadores de diferentes categorías del club La Merced posan en su propia cancha antes del entrenamiento del pasado jueves bajo la dirección técnica de don Eulogio Palacios.







3 Comentarios
Que bien… Felicidades ceibeños…
Que excelente noticia, me siento orgulloso de ver un ceibeño hacer algo grande por los niños, Dios quiera que uno de esos politiqueros que se hacen mal llamar el diputado deportista de Atlantida hiciera siquiera la mitad o que digo un 25% de esto. Adelante Eulogio te felicito y Dios te dará mucha vida por delante por esa obra en bien de la juventud
excelente. un bravo . por la familia palacios y en especial a don eulogio y doña orfilia por la gente de bien en lo que convirtieron a sus hijos.. los felicito ahora el viejo podra sin temores de ser corrido de ningun lado de disfrutar haciendo lo que mas le gusta trabajar en bien de la juventud de mi querida ceibita la bella. saludos