Honduras evoluciona con la economía verde

La pesca artesanal e industrial genera un ingreso pero se debe hacer con medida para la preservación del recurso.

En los últimos años, en diversos países del mundo, la economía verde es considerada el paso para un nuevo crecimiento económico. Esto incluye trabajos e inversión en el capital natural y la preservación y protección de los recursos naturales de cada región o país.

“Se debe entender que la economía verde es parte de un total, donde los actores locales y macros pueden compenetrarse en la protección del ambiente y al mismo tiempo ganar un pago por servicios ambientales”, explicó Walter Sánchez, consultor del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).

Estas microempresas se dedicarán a la explotación sustentable del recurso maderero, agua o a reformar algunos sistemas que ya son convencionales en la agricultura y hacerlos más amigables con el ambiente.

“Estos productos verdes pueden ser los que se obtienen con la pesca, los agrícolas como el café orgánico que en los últimos años ha ampliado su mercado haciéndolo cada vez más exclusivo con un mejor precio, beneficiando al pequeño y gran productor”, agregó Sánchez.

Cuando se presenta una demanda de los países del norte como Estados Unidos y Canadá, y de Europa e incluso Japón, en el consumo de productos verdes, Honduras tiene un alto potencial para su exportación de manera sustentable.

“Tradicionalmente se habla como productos verdes la pesca, el sector agropecuario y el maderero pero aparte de ello existe un campo esencial que Honduras todavía no ha explotado como el turismo”, añadió.

La economía verde, también conocida como economía ecológica, surge después de la crisis financiera en 2008 y no se limita a las consideraciones ambientales, como puede implicar su nombre ya que abarca también consideraciones sociales y ambientales, así como inquietudes espirituales de los individuos, factores históricamente pasados por alto por los estudios económicos, y propone elaborar un modelo nuevo para la economía.

El consultor explicó que forman parte de la economía verde las distintas microempresas que operan en el litoral atlántico y que se dedican a la actividad de elaborar artesanías con productos de la naturaleza que se explota de manera sustentable.

“A nivel de la microempresa es necesario que se elaboren productos verdes o amigables con la naturaleza pero se tiene que tener un acceso a los mercados  y venderse”, explicó Sánchez.

Se estima que son ocho los sectores que desempeñarán un papel central y que serán los más afectados: agricultura, silvicultura, pesca, energía, industria manufacturera, reciclaje, construcción y transporte.

En los últimos años, muchos de los productores del litoral atlántico están implementando medidas que disminuyan en gran manera el impacto en el ambiente.

“Procuramos utilizar los recursos naturales como el coco, la madera, semillas de diversas frutas para la elaboración de artesanías y manualidades las que vendemos en el mercado local”, dijo Rossy Rivera, una de las artesanas que elabora productos que ayude a la población a valorar los recursos naturales.

Por Yasmira Locandro


Haga clic sobre la imagen para expandirla.
 

About the author

More posts by

 

0 Comentarios

Puedes ser el primero en dejar un comentario.

Deja un comentario