Sastrería, oficio que se resiste a desaparecer

Los sastres ceibeños aún existen y a diario desempeñan este antiguo y respetado oficio

Sastrería, oficio que se resiste a desaparecer

Los talleres de sastrería ofrecen calidad de confección y tallas a medida.

La Ceiba, Honduras.

Hace más de 46 años que Eusebio Ramírez ha vestido a ceibeños, pues nació con la pasión por la sastrería. Hoy en día, aunque su clientela ha disminuido, continúa desempeñando este oficio con mucho esmero y compromiso.

Con el paso de los años, miles de personas lo han buscado para que les confeccione una prenda a su gusto y, según relató, hay quienes siguen fieles.

“La ropa hecha puede ser bonita, pero nunca le tallará el cuerpo como lo hace un atuendo que ha sido medido, tallado y elaborado para usted”, expresó a El Ceibeño. “A las otras siempre hay que hacerles ajustes”.

El modisto tiene un taller donde con un operario confecciona blusas, shorts, faldas, camisas y trajes completos. “Lo que más me piden son los pantalones”. Hombres y mujeres buscan lo que en las tiendas no encuentran: un pantalón que les talle a la perfección.

Aunque obtener fondos para sacar adelante su estudio de costura fue difícil, señaló que con préstamos pudo adquirir su vivienda, educar a sus hijos y tener un terreno propio. Lamentó que el apoyo a las microempresas sea poco, pero no dejaría su oficio por nada del mundo.

Futuro económico

El panorama no parece muy alentador para Eusebio y las pocas personas que todavía son sastres.

“El incremento en la importación de prendas de vestir ha golpeado estos negocios, pero es poco probable que desaparezcan”, aseguró Ernesto Larios, analista económico y banquero ceibeño.

Las tiendas de ropa de segunda mano y las empresas que distribuyen fardos han impactado en la economía y una de las consecuencias negativas es el declive de los talleres de sastrería que antes había en el país.

Aunque se desconoce cuántos hay, Larios manifestó que los hoteles, hospitales, escuelas y otras empresas aún los buscan para confeccionar uniformes.

“Es un servicio que solo los sastres y costureras pueden brindar y además es económico”. Sin embargo, los bajos precios significan que ya no es un modo de vida rentable para quienes se dedican a la sastrería.

Otras áreas de la confección de prendas, como la alta costura y el diseño de modas, podrían tener un futuro más alentador para las personas con pasión por la ropa.

 

 

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