Las matrículas en los colegios nocturnos han bajado hasta 50 por ciento debido a la inseguridad, o sea que los padres de los estudiantes no se atreven a enviar sus hijos por la noche porque son víctimas de la delincuencia.
Las matrículas comenzaron el mes anterior y el lunes empezaron las clases formales en institutos públicos y privados. La asistente de la Secretaría General del instituto Manuel Bonilla, Leticia Duarte, informó que las matrículas han bajado en comparación con el año pasado.
En cuanto al apoyo para brindarles más seguridad a los alumnos, dijo que la presencia policial no es permanente, aunque los uniformados llegan cuando los necesitan.
En el instituto La Ceiba, la situación es similar. El director Diógenes Álvarez declaró que desde el año pasado tuvieron bajas en la jornada nocturna. “En este colegio desertó el 10 por ciento de los alumnos porque han ocurrido muchos asaltos afuera del colegio”, señaló.
La directora del instituto San Isidro, Alba Pinto de Zepeda, informó que al menos se han invertido 100,000 lempiras en el colegio para reforzar la seguridad. Se han instalado cámaras, detectores de movimiento, alumbrado y vigilancia permanente para evitar incidentes.
A pesar de estas medidas de seguridad se ha observado una reducción de alumnos en la jornada nocturna. Los colegiales prefieren llevar sus clases a distancia, los sábados y domingos.
“Ahora solo llevamos la jornada de la noche de lunes a jueves porque los viernes se reportaban más asaltos”, expresó Pinto de Zepeda. Además, las clases comienzan más temprano para que los alumnos regresen a sus casas lo antes posible. La jornada empieza a las seis de la tarde y termina a las ocho de la noche y, por ello, los alumnos solo pueden matricular dos clases de lunes a jueves.
El comisionado policial Juan Carlos Aguilar Cadena dijo: “Ningún colegio ceibeño ha solicitado apoyo de la Policía para las jornadas nocturnas”. Solamente la Universidad Pedagógica pidió la presencia constante de una patrulla y se le ha brindado, agregó.
Aunque admitió que no poseen suficiente personal ni equipo para brindar vigilancia constante en las jornadas nocturnas, el deber de ese brazo armado es, por lo menos, enviar unos dos elementos de seguridad a las proximidades de los colegios porque esos estudiantes que trabajan pierden la oportunidad de superarse.





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