Las autoridades de la Dirección Regional de Transporte de La Ceiba no hacen el esfuerzo de montarse en un autobús y cerciorarse de cuánto cobran las unidades colectivas.
Dicen que los afectados deben presentarse a la oficina a denunciar y firmar las quejas porque los buseros no rebajan los 50 centavos en la nueva tarifa, pese a que el combustible ha bajado más de diez lempiras.
Los cobradores reciben los ocho lempiras y no dan el vuelto a los usuarios, lo que constituye una estafa. Si le faltan 50 centavos no dejan a cualquier persona entrar en el cine ni comprar una libra de frijoles. Esa es la diferencia.
“Eso no cuenta aquí,” dijo doña Teresa Castellanos, quien usa el autobús todos los días. “El precio que debería pagar es 7.50, pero a uno le cobran ocho lempiras”.
Doña Teresa espera que los cobradores de los buses le entreguen el cambio justo establecido por el Gobierno, pero el temor le impide, así como a los demás, hacer el reclamo “porque lo pueden bajar del bus”.
Su tiempo es valioso y por una moneda, dice, no se enredará en alegatos con los buseros. Al preguntarles a los conductores alegaron que sí entregan el cambio establecido y algunos incluso mostraron las monedas que guardan… ¡pero no las entregan!
Para comprobar el testimonio de los ciudadanos afectados, el equipo de El Ceibeño emprendió una gira por las rutas del transporte local.
El viaje empezó en el centro, donde se ubica la principal estación de buses, en la avenida La República, esquina opuesta del parque central. Allí tomamos una unidad que conduce a barrio Danto, para empezar. En el bus se entregó del pago del pasaje con un billete de diez lempiras.
Esperamos recibir el cambio correspondiente de 2.50, pero el asombro fue que el cobrador entregó solo dos lempiras.
Los pasajeros se indignan, pero la los empleados de la Dirección de Transporte muestran indiferencia. “Es un chiste que rebajen 50 centavos”, gritó un señor al fondo del bus.
“¿Quién anda buscando monedas?”. El conductor lo miró por el espejo retrovisor y le dijo con sarcasmo: “Sí, compa, ese tostón no cambia nada”. “Si en realidad no les sirviera esa moneda, cobrarían siete y no ocho lempiras”, respondió, con razón, el reclamante.
Haga clic sobre la imagen para expandirla.





0 Comentarios
Puedes ser el primero en dejar un comentario.